Wednesday, April 18, 2007

El españolismo de los latinoamericanos

En España la política no sólo va por la clásica divisón izquierdas-derechas, sino también por el tema nacional: ¿es España una nación o un estado que comprende a varias naciones? Hoy en día no sólo son las "comunidades históricas" como el País Vasco, Galicia y Catalunya, sino que muchas comunidades autónomas se identifican crecientemente con el planteamiento de ser una nación, o al menos una nacionalidad, o al menos una comunidad histórica. La autonomía es tan buena que todos la quieren para sí, una vez que otros la consiguen....

Muy bien. Llegan los inmigrantes latinoamericanos a España y ¿qué piensan al respecto? Típicamente quien es de izquierdas sigue siendo de izquierdas y quien es de derechas sigue siendo de derechas. Eso no es sorpresivo. ¿Y sobre el tema nacional? Aquí es curioso, porque muchos latinoamericanos tienen el discurso antiespañol aprendido en la escuela: la conquista, la independencia, la resistencia a los intentos españoles de reconquista (en particular en Perú y en Chile en 1866), la frustadora "herencia colonial" supuesta creadora de la opresión social y que seguiría presente en las sociedades latinoamericanas actuales. Y, sin embargo, en el tema nacional español, los mismos latinoamericanos que se enorgullecen de haberse independizado de España hace ya casi dos siglos tienden a identificarse con el discurso nacionalista español. ¿Por qué?

Una razón puede ser el idioma, en particular en Catalunya. "Como vengo de un contexto donde la lengua oficial es el castellano que ya la domino, pues me opongo a todo lo que sea aprender otra lengua. Si hubiera querido aprender otra lengua, tal vez no habría emigrado a España. A mí que me hablen en cristiano". Pues este discurso es el mismo no sólo que el discurso centralista español, sino que el discurso centralista latinoamericano, done las lenguas indígenas fueron estigmatizadas y relegadas a usos informales. Hay una continuidad ideológica entre lo que se trae de Latinoamérica y lo que hay en España. Finalmente, la independencia no fue una gran cambio social para los países latinoamericanos, en particular para la población indígena, que en muchos casos más bien salió perjudicada. En buena cuenta el modelo francés centralista fue el que inspiró a muchos de los "libertadores" latinoamericanos, modelo también adoptado en España. Lo cual nos lleva al siguiente punto.

Los inmigrantes ya desde Latinoamérica se trae una concepción centralista del gobierno. Si bien algunos países tienen estructuras federales como Argentina o México, igual tienen un grandes estados populistas y una gran centralización económica. Los inmigrantes traen una idea muy fija de lo que es el centro y la periferia, y de lo que se trata es ir al centro, no crear varios centros igualmente fuertes. Les choca que Barcelona no acepte ser provincializada por Madrid. Es un gran atrevimiento de los catalanes el reclamar un estatus de igualdad entre entidades aunómicas. El pluricentrismo es algo inexistente en muchas cabezas. El mundo no se puede organizar de otra manera que la centralista.

Curiosamente, entre estos mismos latinoamericanos si hay una causa nacional que es relativamente popular es la del País Vasco. La simpatía llega incluso a las versiones independentistas violentas como las de ETA. Muchos ven en este grupo violento una reedición de los libertadores. La prensa latinoamericana da cabida a los dirigentes de este grupo, ante la indignación o ignorancia del ciudadano español promedio. Bueno, tampoco es de sorprendernos. La prensa española también suele dar cabida a las guerrillas colombianas, o salvadoreñas en su época, y presentar a la variedad movmientos insurgentes latinoamericanos como los buenos de la película, minimizando sus crímenes y ocultando las víctimas mortales que dejan a su paso. En muchos casos, los latinoamericanos son cabeza caliente y quieren acciones directas: los movimientos pacíficos no han sido precisamente populares en América Latina. Los líderes apreciados, sean estos de izquierdas o de derechas, han forzado su camino: son líderes de vencer más que de convencer.

En fin, hay muchas similitudes a uno y otro lado del charco. Bajo la aparencia de haber un pique, una tensión, en realidad tenemos a grupos humanos que piensan en forma muy parecida... Lo dejo ahí por ahora.






Bandera española gigante en Plaza Colón de Madrid.



Bandera mexicana gigante en el Zócalo de México D.F.


Concepciones nacionales parecidas en España y en Nueva España, a uno y otro lado del charco.

2 comments:

Tanque de Casma said...

Silvio
Lo que comentas sobre el supuesto españolismo de los latinoamericanos no sé si es tan cierto. Yo había percibido lo contrario. Algunos patas que viven o han vivido en Cataluña (o Catalunya si nos ponemos exquisitos) simpatizan o están convencidos de las bondades de la prédica independentista. Debo admitir que algunos de ellos fueron adoctrinados por una novia nacionalista, pero eso es otra cosa.
El caso de los vascos es más complejo. Tú sabes que la presencia histórica de ellos en América Latina es mayor que la de los catalanes. Su prédica gregaria los hace cercanos a nosotros. Yo viví en el País Vasco y noté que, si les caías en gracia, se empeñaban en encontrarte ancestros vascos (cosa no muy difícil en ningún latinoamericano, dicho sea de paso).

Silvio said...

Hola tanque de casma,
Bueno, la percepción desde fuera de Catalunya es diferente a la percepción dentro. Definitivamente, hay de todo. Es más, cada inmigrante se mimetiza con el ambiente a dónde va. Los inmigrantes peruanos en EEUU piensan muy diferente a los inmigrantes en España. Esta misma distinción podría hacerse en el caso de las diferentes destinos en España. Sería interesante tener algún tipo de encuesta o indicador mas objetivo sobre las opiniones de los inmigrantes. Dado el paso creciente de la inmigración en España, creo que valdría la pena una investigación de este tipo.
Saludos,
Sílvio